El espacio como palanca de cambio

Diciembre 2018 | Actualidad

Tecnología, innovación, diseño, estrategia, rendimiento, confort, flexibilidad y sostenibilidad son los términos que mejor definen los nuevos espacios de trabajo. Entornos que no paran de evolucionar y que, son el reflejo de una nueva forma de ver y entender el trabajo, se han convertido en uno de los principales protagonistas de un nuevo estilo de vida donde lo personal se funde con lo profesional.

Con una estética cada vez más alejada de la normalmente asociada a las oficinas tradicionales y cercana, en cambio, a usos relacionados con el ámbito doméstico o de ocio, estos espacios acaparan ya la mayoría de miradas de arquitectos, diseñadores y facility managers.

Lugares donde la mayoría pasamos gran parte de nuestro día a día, que con una gran influencia sobre nuestra salud, tanto física como emocional, deben dar respuesta a las nuevas necesidades de las empresas y sus trabajadores. Al igual que las casas evolucionan en paralelo a las necesidades de quienes las habitan, y los entornos de ocio y retail cambian en función del público al cual van dirigidos, resulta ya imprescindible que los espacios de trabajo crezcan acordes a la filosofía del negocio que albergan en su interior

Concebir el espacio de trabajo no sólo como un simple contenedor, sino como parte del contenido que alberga es fundamental. Para ello, el cambio no puede limitarse sólo al entorno físico, las empresas también deben de estar dispuestas a cambiar su ADN y modus operandi de acuerdo a sus trabajadores y clientes. Flexibilidad, movilidad, transparencia o colaboración son términos fundamentales tanto a nivel espacial como jerárquico.

Ni los tradicionales cubículos ni el tan demandado hasta hace poco, open space, ahora los espacios de trabajo requieren de soluciones personalizadas, que potencien la creatividad y el bienestar de sus usuarios.

Definir una estrategia de trabajo que dé respuesta a las necesidades de las empresas es el objetivo que los arquitectos, facility managers y diseñadores se plantean al acometer este tipo de proyectos. Un proceso en el que espacio y empresa deben avanzar en paralelo, el cual va mucho más allá de las soluciones generalistas aplicadas hasta ahora. Cada empresa es un mundo, y las oficinas de hoy no tienen nada que ver con las de ayer ni con las de mañana.

La única forma de diseñar un espacio de trabajo de alto rendimiento y que perdure en el tiempo es hacerlo flexible, versátil y personalizable. Entornos que combinen colaboración, concentración, aprendizaje y socialización, y permitan a cada empleado elegir dónde, cómo y cuándo quiere trabajar.

Cómo convertir el espacio de trabajo en palanca de cambio, que atraiga y retenga talento, mejore la productividad y aumente el bienestar de sus trabajadores, es uno de los aspectos que más preocupan a las empresas. Para lograr transformarlas y hacerlas más efectivas y eficientes a través de sus espacios de trabajo, los profesionales encargados de ello deben trabajar mano a mano con ellas y sus trabajadores. Y es que, además del espacio arquitectónico, el lugar de trabajo implica también el mobiliario y la iluminación. Aspectos capaces de mejorar las condiciones laborales físicas de sus usuarios, sobre los que los facility managers y las empresas de mobiliario tienen mucho que decir.

Denys & Von Arend autor del proyecto.

Denys & Von Arend autor del proyecto.

Incluso los paisajistas tienen ya cabida en estos proyectos, donde la vegetación juega un papel fundamental, a través de plantas y jardines verticales que dejan de verse como elementos puntuales y construyen verdaderos oasis naturales. Se trata de crear una nueva experiencia de usuario a través de elementos vertebradores de los espacios como el mobiliario, la vegetación, la luz, los colores, y las texturas.

Más allá del mobiliario, la iluminación o la vegetación, la tecnología se erige como la gran protagonista del cambio experimentado en la forma de interpretar el espacio de trabajo.

Las oficinas han dejado de leerse como entornos físicos para convertirse en entes que transgreden tiempos y lugares, donde la comunicación entre equipos de trabajo geográficamente dispersos, la innovación, el teletrabajo, los estímulos sensoriales o las pantallas de información compartida para fomentar la interacción y el aprendizaje son fundamentales. Las nuevas tecnologías están desdibujando límites entre los lugares de vida, trabajo y disfrute, y requieren de nuevos profesionales capaces de enfrentarse a proyectos complejos que, además del propio espacio, implican personas, procesos y tecnologías.

Por todo ello, resulta fundamental identificar las necesidades de las empresas y sus trabajadores, para poder acometer el proyecto de arquitectura desde una perspectiva global, en paralelo con un proceso de implantación del mobiliario y la iluminación. Y es que, si hasta hace poco era la cantidad de puestos de trabajo, despachos y salas de reuniones, lo que determinaba el diseño de las oficinas, ahora lo es su calidad. Una calidad del entorno del trabajo que lleva implícita la productividad y bienestar de sus empleados, a través de espacios vivos y en constante movimiento, donde no se trata de acumular metros, sino de mejorar su gestión.

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